Palabras de Celso Juan Marranzini, presidente electo de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) en el Almuerzo Anual 2018

Martes 11 de diciembre de 2018 a las 12:30 p.m. en el Hotel Jaragua


(Saludos).

El sector industrial dominicano está más que consciente de las transformaciones que se producen en la manufactura y en el intercambio comercial a nivel internacional. También estamos conscientes de que no responder a estos cambios a tiempo y del modo adecuado, es perder la oportunidad de constituirnos en la potencia industrial de la región que tanto hemos soñado.

Los ojos de nuestros competidores están sobre nosotros, pero no con los brazos cruzados, sino trabajando activamente para ganar espacios de mercado e incrementar exportaciones con cada vez mayor valor agregado.

En ese sentido, reiteró el compromiso de esta directiva de trabajar sin descanso por todas y cada una de las industrias dominicanas, seguro de que seguiremos creciendo y fortaleciendo nuestra capacidad productiva.

Expreso nuestro compromiso de dar continuidad a la agenda de trabajo actual, con la flexibilidad suficiente para adaptarla a nuevos retos que se avecinen, teniendo siempre presente los caminos hacia una nueva industrialización en el país.

Esta Asociación ha sido el punto de apoyo del sector manufacturero, superando difíciles retos cada día, pero con una visión de largo plazo de hacer de cada industria un punto de generación de empleos de calidad, de exportaciones, pago de impuestos y puntal del bienestar económico y social.

Nuestra forma de trabajar es incluyente con un grupo de hombres y mujeres comprometidos como los de directivas anteriores y como los que hoy conforman la nueva Directiva Nacional de la Asociación de Industrias de la Republica Dominicana para el periodo 2019-2020.

Entendemos la necesidad de buscar consenso, que existen posiciones diferentes de cómo enfrentar los problemas, pero que sin duda debe primar el objetivo de arribar a un punto común que resulte en el bienestar no solo del sector industrial, sino más importante en el equilibrio social que tanto anhelamos todos.

Necesitamos seguir fortaleciendo alianzas con los demás sectores productivos, turismo, agroindustria y zonas francas. Juntos podemos aumentar más las compras nacionales dando más valor agregado nacional a nuestras exportaciones, generando más divisas y multiplicando las oportunidades de empleos formales para que los miles de jóvenes que hoy se encuentran desempleados se conviertan en entes productivos para sus familias y la sociedad.

Consideramos muy importante, trabajar de la mano junto con el gobierno en una relación abierta y franca, ambos procurando el mismo objetivo: el de una nación próspera y justa.

Señoras y señores, 

Las economías y sociedades exitosas no asumen como pauta principal el adaptarse a los cambios, sino el generarlos.

Estamos en un momento donde se conjugan grandes transformaciones de tipo tecnológico, social y económico a nivel mundial, a los cuales la Republica Dominicana no queda ajena.

La 4ta Revolución Industrial, nuevas tendencias hacia la regionalización de los flujos de comercio, el cambio climático, cambios políticos y sus consecuentes efectos sociales y económicos serán factores a tomar en cuenta para nuestro necesario crecimiento.

Estamos llamados a planificar nuestro desarrollo procurando inversiones que nos permitan implementar cambios sustanciales en la producción nacional y en nuestra economía. Estamos ante una magnífica oportunidad de dotar a República Dominicana de una base fuerte para el desarrollo económico y social para los próximos años, siempre que logremos hacer los cambios que se han logrado para otros sectores, con una visión y reglas constantes de largo plazo, porque el desarrollo social más sólido es el que se fundamenta también en el desarrollo sostenible tomando la industria como punta de lanza.

Una parte importante de esa oportunidad la constituye la posibilidad de una nueva era de industrialización que podamos asociar a la transformación tecnológica y productiva, ambientalmente sostenible, capaz de generar más divisas y más empleos con mayor nivel de tecnificación, contribuyendo así a sostener la estabilidad macroeconómica y el crecimiento económico sin precedentes que ha exhibido la Republica Dominicana durante los últimos 20 años, convirtiéndonos así en un ejemplo en América Latina.

Tenemos los retos de atraer nuevas inversiones, ampliar la capacidad productiva, que las industrias trabajen en nuevos productos para las necesidades de los mercados nacional y de exportación, nuevos procesos para ser más eficientes, seguir avanzando en equiparar el nivel de Educación de nuestros profesionales del mañana al de los de Países desarrollados para la creación de más empleos formales que realmente brinden más oportunidades a los dominicanos, con nuevas reglas laborales más flexibles y justas.

En este orden, nuestro mayor desafío  es pasar de ser un país de importadores, a uno de exportadores, cambiar los déficits de balanza comercial por superávits,  llegar con una gran cantidad de productos dominicanos a los mercados de los países que hoy inundan con sus productos los anaqueles de los comercios de nuestro país y de otros mercados, lograr aprovechar los TLCs que hemos suscrito con países como Estados Unidos y Europa, que poseen en conjunto más de 700 millones de consumidores con el poder adquisitivo per cápita más alto del mundo. Esto debe ser un reto de todos los Dominicanos que propongo sea inculcado desde pequeño en las escuelas para que los Industriales, técnicos, profesionales y servidores públicos del mañana lleguen con ventaja a esta carrera.

Hoy más que nunca Hecho en República Dominicana debe ser sinónimo de calidad, innovación, generación de divisas, empleo digno, bienestar para todos los dominicanos y orgullo nacional. 

Hemos alcanzado metas. Nuevas metas se perfilan en el horizonte. Es valioso que como institución marchamos seguros de que nuestros logros de hoy y los de mañana, sirven a la industria y al país. 

La AIRD es y seguirá siendo un instrumento del sector privado para el desarrollo de la nación.

Antes de finalizar, quiero agradecer a todos los que han confiado en el equipo que formamos la nueva directiva que asume este gran reto de liderar la AIRD a partir de enero próximo.

Agradecemos a Campos de Moya por su apoyo y su guía en el proceso de transición hacia la nueva directiva. Gracias también a la directiva saliente y a los pasados presidentes por sus innumerables aportes.

Los esfuerzos y sacrificios de los Pasados Presidentes y Pasadas Directivas han hecho posible que esta Asociación este en el lugar que ocupa hoy. Sus legados son el mayor ejemplo para todos los que estamos dispuestos a poner un granito de arena.

Gracias al formidable equipo de profesionales de esta AIRD, y de forma especial a su Vicepresidenta Ejecutiva Circe Almánzar, por su disposición de siempre trabajar con excelencia para el logro de las metas que nos proponemos como asociación.

Hoy queremos hacerle un merecido reconocimiento a Campos de Moya, quien ha estado al frente, durante los últimos 4 años, de la Asociación de Industrias de la República Dominicana con compromiso, transparencia y con responsabilidad, que es el precio de la grandeza, como decía Winston Churchill.


Muchas Gracias

Palabras de Campos De Moya, presidente de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) en el Almuerzo Anual 2018

Martes 11 de diciembre de 2018 a las 12:30 p.m. en el Hotel Jaragua

 

Tengo una gran satisfacción: ser parte de un equipo de hombres y mujeres que durante cuatro años lideró la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), despejando el camino hacia una nueva etapa de industrialización en República Dominicana.

La diversidad de temas, procesos y situaciones que la institución que aglutina a los industriales dominicanos confronta cotidianamente es mucha y compleja. Marchamos sabiendo que buscamos expandir fronteras, pero también transformar el quehacer industrial y las condiciones de competitividad en que se desarrollan nuestros sectores productivos.

Me ha tocado vivir una etapa de transición en el mundo. Una etapa en que los radicalismos están a flor de piel, en la que países abanderados de la globalización y de la integración hoy están dirigidos por personas que lo cuestionan, en la que las grandes potencias están frente al abismo de guerras comerciales y en la que la tecnología incrementa cada vez más la brecha entre naciones.

Ante este difícil contexto mundial, para la AIRD ha sido aún mayor el desafío de defender e impulsar la industria nacional. Pero lo hemos hecho con entusiasmo, con entrega, continuando la labor de mis predecesores y trabajando como equipo para enfrentar los grandes retos de la industria.

Nos hemos esforzado en fomentar una visión de desarrollo sostenible que incluya una nueva industrialización para el país: la expansión de nuestras fronteras productivas vía la internacionalización de nuestras empresas y el crecimiento de las exportaciones; el impulsar la innovación y desarrollo como forma de abrir puertas anchas a la Cuarta Revolución Industrial; resolver definitivamente el tema eléctrico con sus múltiples implicaciones; el dotarnos de normas laborales que faciliten tanto el empleo formal como condiciones dignas para empleados y trabajadores; mejorar la facilitación de comercio, entre otros aspectos del día a día de la institución.

El camino hacia la nueva industrialización significa que las industrias estamos asumiendo una mentalidad nueva. Una mentalidad de sostenibilidad, de respeto a los consumidores, de economía circular; de construcción de cadenas de valor y encadenamientos productivos para crear mayor valor agregado; de poner un énfasis continuo en la calidad de lo que producimos; de fortalecer la formación y la calidad de vida de nuestros colaboradores; de trabajar para que nuestras operaciones sean amigables con el medio ambiente. Todo esto estableciendo alianzas público-privadas y con una actitud de diálogo constructivo.

Hoy dia la República Dominicana es, desde el punto de vista de sus indicadores macroeconómicos, una nación próspera, una nación que crece y ha crecido en todas sus actividades económicas en las últimas dos décadas, lo que nos debe llenar de orgullo. Para continuar la ruta de desarrollo del país y de un sector como el industrial debemos establecer una meta, un propósito, un punto que aspiremos alcanzar y que definamos cómo lo vamos a alcanzar.

En ese sentido, AIRD plantea con claridad la necesidad, primero, de que las industrias dominicanas se constituyan en ejemplo de modernidad, eficiencia y competitividad, y segundo, de que nos convirtamos en un país netamente exportador de bienes industrializados y agropecuarios y de servicios.  

Ambos propósitos van de la mano y ambos requieren del esfuerzo conjunto de todos los actores involucrados. Requiere también de un espíritu colectivo, como sociedad, en que asumamos que ciertamente el quehacer empresarial busca ganancias, pero también que es el éxito de este quehacer, en el marco de regulaciones que lo faciliten y organicen, el que hace posible el bienestar social. Las empresas, entre ellas las industrias, son parte fundamental de la búsqueda de una cada vez mayor calidad de vida para todos los dominicanos.

Me siento orgulloso de nuestra industria, porque he vivido y he aprendido lo que aporta, lo que construye, lo que anhela y lo que enfrenta diariamente. Por eso dije en una ocasión y vuelvo y lo repito hoy: La industria es el corazón del país.

La industria aporta estabilidad en el crecimiento, con una amplia diversificación e interconexión con otros sectores, que incide positivamente en el desempeño de otros sectores de la economía. Es diversificada, lo cual crea grandes ventajas en las posibilidades de empleo formal, salario y productividad del país.

La industria nacional es parte importante del crecimiento de la economía dominicana. Ha exhibido una tasa de crecimiento superior al 4% anual promedio durante los últimos 25 años, mostrando estabilidad y menor volatilidad que la mayoría de los sectores de la economía dominicana.

Según datos provenientes de la Tesorería de la Seguridad Social es el sector de la economía que mejores salarios paga en promedio y que mejores condiciones laborales ofrece a sus trabajadores. Lo que nos llena de satisfaccion, pues como hemos repetido una y otra vez: no hay mejor política social que un buen empleo formal.

Además, es el segundo mayor empleador de la economía y es uno de los sectores que mayor nivel de formalidad exhibe. Dos de cada tres empleos en el sector industrial son formales.

La industria manufacturera, es por tanto un sector esencial para el desarrollo de nuestro país, porque cuenta con mayor capacidad para crear empleos, formales y de calidad; porque tiene un gran potencial para comercializar sus productos y aprovechar mercados mucho más amplios; porque ahorra divisas y valor agregado nacional,  porque permite generar economías de Escala para incrementar la producción y la productividad, reduciendo costos; y porque goza de un gran espacio para la innovación, la transferencia de conocimientos y la difusión tecnológica, entre otros factores.

Somos una industria portadora de orgullo nacional, extendida por toda la geografía, pequeña, mediana y grande. En cada rincón del país el ingenio, el afán transformador, la capacidad emprendedora el talento se manifiesta. Las hay desde quienes transforman materia prima mediante métodos artesanales hasta aquellas que avanzan por los caminos de la industria 4.0, de la cuarta revolución industrial.

Los industriales creemos en el desarrollo de la República Dominicana, en la productividad, la competitividad y la transparencia. Somos una industria que se rige por principios y valores, que apuesta al desarrollo sostenible del país. Cumplidora de las normas, promotora del libre mercado, defensora de la igualdad de oportunidades en el ámbito laboral, respetuosa de sus colaboradores y consumidores, y celosa de su comunidad y del medioambiente.

Encadenamientos productivos, empleo de mano de obra, bienestar en comunidades y ciudades, preocupación por procesos ambientalmente sostenibles, esfuerzo en el enlace con las universidades, cumplimiento de las obligaciones fiscales, lucha por la competitividad internacional, esfuerzos por superar condiciones adversas –internas y externas- es el panorama del sector. Un panorama esperanzador, pero desafiante.

El sector industrial es un sector de grandes hombres y mujeres, todos campeones. Un equipo que no juega solo. Que cuenta con el trabajo tesonero de empleados y obreros, que cuenta con un sector público que siempre nos escucha y que es abierto siempre al diálogo y buscar soluciones. La industria nacional es un motor de desarrollo. Industrializar más y más el país es una decisión ganadora.

Amigos y amigas,

Me siento orgulloso de que a partir de enero nuestra Asociación de Industrias de la República Dominicana pasa a estar liderada por una nueva generación. Cuando asumí la presidencia de la AIRD mi anhelo era dar paso a la juventud en el sector industrial. Hoy es una realidad, pues un equipo en su mayoría de jóvenes encabezado por Celso Juan Marranzini, asumirá las riendas de una institución que no me cabe la menor duda de que es una de las más importantes y de mayor incidencia en el país. Tengo la confianza de que Celso Juan recibirá, al igual que yo, todo el apoyo del sector y de que asumirá las riendas con entereza, pero sobre todo con nuevas convicciones e innovación.

Quiero agradecer a todas las personas que me han apoyado y que han colaborado con nosotros en estos 4 años. En especial al Presidente de la Republica, Lic. Danilo Medina Sanchez y en el a los Funcionarios y técnicos de su Gobierno presto a atendernos, a mis compañeros en INICIA, a la Directiva, Comité Ejecutivo y personal de AIRD en especial a su Vicepresidente Ejecutiva, Circe Almanzar, a mi esposa Alexandra, mis seis hijas y sus esposos algunos de los cuales hoy me acompañan.

No quiero terminar sin volver a repetir lo que dije hace unos meses en mi discurso ante la Cámara Americana de Comercio. El corazón del país, que es la industria, pequeña, mediana o grande, late. La sociedad, el Estado y sus instituciones están llamados a darle fuerza a sus latidos en cualquier decisión gubernamental, incluyendo cualquier cambio administrativo que incremente los costos de producción y que afecte su desarrollo. Pues lo que producimos aquí produce empleos aquí, genera impuestos aquí, mueve la economía de aquí y ahorra divisas a nuestro país.

Después de 4 años de presidir la Asociación de Industrias de la República Dominicana, mi optimismo por las oportunidades y el desarrollo industrial de nuestro país es mayor que cuando inicié mi gestión. Sinceramente creo que nuestro potencial es ilimitado.

Quiero culminar mis palabras parafraseando una carta del recien fenecido Presidente George H.W.Bush y que dejo en lo que seria el escritorio en la Casa Blanca del Presidente electo Bill  Clinton:

          “Cuando hoy vine a este podio senti la misma sensacion maravillosa y de respeto que tuve hace 4 años. Celso Juan, te deseo felicidad. Habran momentos dificiles los cuales se haran mas difíciles por las críticas, pero no pierdas el coraje, eres ya el Presidente de AIRD, te deseo lo mejor, tu éxito sera el éxito de nuestra Patria y yo estare apoyandote”.

 

Muchas gracias

Palabras de Campos De Moya, presidente de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) en el Lanzamiento de la Estrategia Nacional de Negociaciones Comerciales y Oficialización del Equipo Negociador de la República Dominicana

Martes 4 de diciembre de 2018 a las 5:00 p.m. en el Salón C del Centro de Convenciones

 

(Saludos)

Diciembre se hace presente con buenas noticias. La que hoy nos convoca es una de ellas y es una muy significativa: la presentación de nuestra Estrategia de Negociaciones Comerciales.

El participar en el comercio internacional desprovistos de una estrategia que parte de nuestros intereses como nación, de nuestras posibilidades, que tome en cuenta nuestras áreas de fragilidad y nuestro desarrollo institucional, constituye una práctica y un riesgo que no solo impide que nuestras industrias puedan ser competitivas y verdaderos instrumentos de desarrollo, sino que además limita el impacto del comercio sobre el desarrollo sostenible de República Dominicana.

Somos una de las economías más abiertas. Esa apertura se ha hecho a pesar de los diversos obstáculos que tenemos para ser competitivos, tanto en mercados extranjeros como en el mercado propio en relación a las importaciones (un ejemplo interno lo constituye el hecho de las dificultades que confrontamos para vender al sector turístico, en donde las importaciones tienen ventajas no razonables). Es un llamado a enfrentar numerosos obstáculos que influyen negativamente en nuestra competitividad.

Valoramos muchos elementos de esta propuesta, pero queremos hacernos eco o destacar, de modo especial, de los siguientes:

1º. Una negociación de libre comercio ha de sustentarse en una agenda comercial y de inversión que nos permitan definir las prioridades de con quiénes negociamos y con quiénes no.

2º. Renunciamos a ser reactivos, a entrar en discusiones de libre comercio a instancia e interés de otros, sin analizar nuestro propio desarrollo. En ese sentido, nos obligamos a definir qué negociar, por qué negociar y cómo. 

3º. La región requiere toda nuestra atención. Un objetivo clave es la apertura de nuevos mercados para nuestros productos, empezando por superar los problemas de implementación en el CARICOM, así como contar con un acceso preferencial regulado y efectivo hacia Haití. 

4º. Dejar de lado la mentalidad de “todo o nada”. Los acuerdos de libre comercio que en el futuro impulsemos podrían ser de “alcance parcial”. Analizar los principales productos de exportación a los mercados con los cuales no contamos con acuerdos comerciales, así como los productos estrellas que exportamos, es parte de esta dinámica. 

Es decir, estamos llamados a posiciones negociadoras firmes que tengan en cuenta los intereses ofensivos (en apoyo a nuestra oferta exportable) y defensivos (en atención a las sensibilidades de la producción nacional).

Finalmente, destacamos que la Estrategia planteada se fundamenta en el trabajo conjunto público-privado, en un espacio de interacción entre la Comisión Nacional de Negociaciones Comerciales (CNNC) y la Comisión Empresarial para las Negociaciones Internaciones (CENI), representando el Sector Privado. 

Esperamos que esta buena noticia se convierta en un instrumento real de nuestra política comercial, asegurando así que las negociaciones comerciales se constituyan en procesos para que gane la economía y gane la sociedad.

Muchas gracias.

Palabras de Celso Juan Marranzini, vicepresidente de la Directiva Nacional y presidente electo de la Asociación de Industrias de la República Dominicana en el Desayuno Temático

“Acciones Industriales que Transforman: PetStar Un modelo de industria de reciclaje"

Jueves 15 de noviembre, 2018

Quiero iniciar estas palabras con dos preguntas. La primera ¿cuánto de lo que desechamos en casa puede ser reciclado? La respuesta es simple: casi todo. La segunda ¿Qué tanto de lo que parece desecho en nuestras empresas puede ser materia prima secundaria o puede ser reciclado? La respuesta también es simple: mucho.

El reciclaje es una de las mejores manifestaciones de responsabilidad social con nuestro medio ambiente y es, también, una excelente oportunidad de negocios.

En República Dominicana se generan más de 11 mil toneladas diarias de residuos sólidos. Gran parte, entre un 25 a un 30%, es material reciclable de modo directo: papel, cartón, plásticos, vidrios y metal.

Los residuos orgánicos sobrepasan el 50% de los residuos generados, constituyendo una excelente materia prima para la posible generación de energía alternativa.

Sin embargo, apenas un 5% de todos los residuos se recuperan para fines de reciclaje y aprovechamiento energético. El mercado internacional demanda cartón, metales, plásticos. Una parte del papel se está procesando en el país, así como botellas de vidrio y algunos tipos de plásticos.

El material recuperado proviene en su mayoría de la separación realizada en los vertederos por los recolectores informales o buzos. Ya muchas empresas –especialmente industriales- comienzan a ser parte de esta cadena.

Negocio rentable

Aunque en República Dominicana podemos afirmar que estamos en pañales, también es cierto que la experiencia demuestra que el reciclaje es una actividad rentable y hoy es un motor que genera nuevas iniciativas.

En toda América Latina y cada vez en más países, la industria del reciclaje sirve de base a otras industrias y actividades, siendo parte de lo que hemos denominado economía circular.

Por ejemplo, en Ecuador es posible encontrar fábricas que confeccionan textiles en base al PET, que se obtiene con la recolección de botellas plásticas o empresas que, valiéndose de los cartones tetra pak trabajan en la producción de papel, en materiales para la construcción y hasta en casas prefabricadas.

En nuestro país, en Moca, se presentó una experiencia de casas fabricadas en base a plástico reciclado. Económicas, frescas, duraderas y seguras.

Con el reciclaje de materiales la industria se puede beneficiar abaratando sus costos de materias primas e insumos.

También, es importante resaltar que, dado el bajo nivel de reciclaje en nuestro país, se genera un flujo de exportación importante de materiales reciclados. Datos de la Dirección General de Aduanas indican que se exportaron 1,780 toneladas mensuales de residuos plásticos para el año 2017.

Desafío: la organización del reciclaje

Hemos de reconocer la importante tarea que se ha hecho desde el reciclaje informal. Es la base incluso para algunas de las empresas que formalmente se dedican a reciclar el material que es recolectado en vertederos y en las calles dominicanas.

Sin embargo, tenemos el desafío de ampliar y consolidar la cultura de las 3Rs: Reducir, Reciclar, Reusar. El reciclaje puede adquirir nuevos niveles de organización empresarial y municipal. Es una hermosa oportunidad para emprendedores y también para atraer grandes inversiones. Las empresas instaladas lo están haciendo bien, pero no son suficientes.

Se debe actuar desde la base: en fomentar una cultura de reciclaje que inicie desde el hogar, pero que también se complemente con políticas municipales que permitan el acopio y clasificación de los desechos de modo organizado y rentable.

Hoy vamos a conocer la experiencia de PetStar, una de las recicladoras de Pet Grado Alimentario más grande del mundo. Según algunos datos, en México se producen al año 100,000 toneladas de envases de Polietileno Tereftalato -mejor conocido como PET-. PetStar se concentra en un tipo de Pet, pero su experiencia puede ayudarnos a entender la organización empresarial del reciclaje.

Su Modelo de Acopio Inclusivo PetStar está basado en brindar reconocimiento y dignificación a los buscadores y recolectores a través de iniciativas de inclusión que les otorgan un rol formal dentro de la cadena de suministro; evitando intermediarios, traduciendo esto en un mayor ingreso para la base de la cadena.

El orador invitado es Jaime Cámara, director general de PetStar, a quien le damos la bienvenida y quien nos expondrá la dinámica de esta industria en México, las ventajas de desarrollar este tipo de industrias tanto para la economía como para el medio ambiente, y responderá las inquietudes de los participantes en este Desayuno Temático.

Muchas gracias.

Palabras de Campos De Moya, presidente de la AIRD, en el Desayuno Temático ¨Acciones Industriales que Transforman/ SEC: Compromiso de la industria de combustibles con el medioambiente¨

Martes 30 de octubre de 2018 a las 8:00 a.m. en el Salón Empresarial

Vivimos en una sociedad preocupada por la sostenibilidad de las empresas, tanto en lo ambiental como en lo social y en lo económico.

A pesar de avances en energía alternativas, dependemos y seguiremos dependiendo todavía durante muchos años de combustibles fósiles, por lo cual es imperativo mantener las garantías suficientes en los procesos de almacenamiento, transporte, manejo de estaciones de servicios, entre otros aspectos relevantes que hoy la Sociedad de Empresas de Combustibles y Derivados (SEC) nos presentará.

Para la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) combustibles y energía son componentes clave de nuestra industria. En algunos casos, constituyen un componente tan fundamental que determinan su estructura de costos.

La SEC tiene por socios a las empresas Esso, Total, Shell, Sunix, Next, Sigma y Petro móvil. Son empresas que distribuyen gasolina, gasoil, kerosene, aceites. Generan miles de empleos. Operan más de 470 estaciones de expendio de modo indirecto o por intermediarios (es decir, que pueden considerarse socios de una cantidad significativa de empresarios), manejando más de 430 millones de galones de combustibles al año y supliendo cerca del 60% de la demanda total de combustibles en el país, por lo cual escuchar sus prácticas de sostenibilidad es una lección clave para los diversos actores productivos del país.

Estas empresas son, además, de los principales retenedores de impuestos y contribuyentes al fisco en República Dominicana.

En una economía como la dominicana que tiene dependencia de la importación de petróleo o derivados, la variación en los mercados internacionales afecta el comportamiento interno. El alza de los precios de los combustibles toca a las puertas de los hogares, de las industrias, del transporte de carga y pasajeros.

Las empresas miembros de la SEC no son las que establecen esta variación semanal de precios. Ellas sí contribuyen a que el consumidor sepa que recibe lo que está comprando. Es común escuchar en las estaciones de combustible la frase: “la pantalla en blanco, señor”.

En junio del año pasado el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales modificó los requisitos para la instalación de nuevas estaciones de expendio de combustibles para reducir los riesgos y eficientizar los procesos. Los miembros de la SEC se acogen no solo a estos estándares, sino a estándares internacionales, conscientes de que tienen una responsabilidad con la sociedad en la que realizan sus operaciones comerciales.

En este desayuno temático les damos la bienvenida a Demetrio Almonte, presidente de la SEC, Miguel Estepan, secretario, y a Daniela Collado, directora ejecutiva de la SEC, quienes intervendrán en la actividad exponiéndonos lo que hacen para garantizarnos operaciones de altos estándares de seguridad ambiental.

Muchas gracias…

Palabras de Circe Almánzar, vicepresidenta ejecutiva de la AIRD en el evento sobre ¨Acreditaciones internacionales del INDOCAL¨

17 de octubre de 2018, 7:00 p.m., Salón Las Américas C, Hotel Crowne Plaza

 

República Dominicana es una de las economías más abiertas del mundo, por lo cual la industria nacional tiene por referencia un mercado global. Ya no se trata de una relación directa entre productores y consumidores. La confianza tiene hoy múltiples elementos que tomamos en cuenta para ser competitivos.

Nuestras industrias están obligadas a garantizar a los consumidores que los productos que fabricamos responden a sus expectativas: certificaciones, acreditaciones, notoriedad de marcas comerciales son parte de lo que podemos denominar el rostro de la empresa. La confianza es hoy como una cadena formada por varios aros o eslabones. Dos de estos eslabones son la certificación y la acreditación.

La FAO define la certificación como el procedimiento mediante el cual un organismo da una garantía por escrito, de que un producto, un proceso o un servicio está conforme a los requisitos especificados o esperados.

Certificación de productos y procesos hecha por nuestras propias empresas, certificación hecha por los clientes o certificación hecha por un organismo especializado en tal tipo de tarea. A veces no es suficiente un nivel, sino que hay que apelar a los tres niveles, pero generalmente se acepta que la certificación proveniente de un tercero es la que mayor credibilidad otorga a productos y empresas frente a los mercados.

El sistema de certificación por tercera parte se creó para garantizar la independencia y la imparcialidad en la evaluación de la conformidad de las características de un producto y/o de su método de producción.

Las certificaciones, pues, fortalecen la credibilidad de empresas y productos. Un producto certificado es percibido como más seguro. Es una especie de garantía para los consumidores y los productos certificados alcanzan un segmento de mercado que pide calidad probada por lo cual, además, generalmente se venden a un precio superior al producto no certificado.

Sin embargo, surge una duda. Una dificultad. ¿Qué garantiza la confiabilidad de las instituciones u organismos que certifican un producto o proceso? ¿Se puede confiar en quienes certifican? ¿Cómo asegurar que una certificación es creíble, es también de calidad, es legítima?

Los organismos de certificación son, a su vez, certificados por otras instituciones. A este proceso se llama “acreditación”, tomando como referencia la norma ISO 65. Existen organismos continentales que realizan este proceso.

Para la Asociación de Industrias de la República Dominicana todo este proceso técnico es fundamental. Es una puerta abierta a que la producción nacional –por un lado- y el INDOCAL, por el otro, estén conforme a los más altos estándares internacionales, abriéndose puertas ante los consumidores de todos los mercados.

No basta garantizar que el proceso de certificación se realice con todos los parámetros esperados, sino que también es necesario contar con las acreditaciones correspondientes. En la medida en que el INDOCAL trabaja en esa dirección se constituye en un aporte a la competitividad. Solo las acreditaciones necesarias permitirán que las certificaciones del INDOCAL sean reconocidas por homólogos de otros países.

En esa dirección, siempre ha contado con el apoyo y con los aportes de la AIRD.

Animamos al sector industrial a fortalecer esta cadena. Certificar procesos y productos es ganar credibilidad.

Muchas gracias.