Palabras de Campos De Moya, presidente de la AIRD en el Desayuno Temático ¨Acciones Industriales que transforman: Caso Philip Morris Dominicana¨

Miércoles 25 de abril de 2018 a las 8:00 a.m. en el Salón Empresarial

 

(Saludos).

El Objetivo No. 12 de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles plantea la necesidad de “garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles”, visualizando a las empresas como actores fundamentales en el logro de este y los demás objetivos de esta declaración de las Naciones Unidas efectuada en el 2015.

La CEPAL nos indica que el consumo y la producción sostenibles consisten en fomentar el uso eficiente de los recursos y la eficiencia energética, infraestructuras sostenibles y facilitar el acceso a los servicios básicos, empleos ecológicos y decentes, y una mejor calidad de vida para todos. Su aplicación ayuda a lograr los planes generales de desarrollo, reducir los futuros costos económicos, ambientales y sociales, aumentar la competitividad económica y reducir la pobreza.

En definitiva, se trata de eficiencia, de hacer más y mejores cosas con menos recursos, de incrementar las ganancias netas a la vez que aportamos a una mayor calidad de vida para todos los involucrados: empresas, consumidores, autoridades, academias, productores agrícolas, suplidores de materias primas, la cadena de suministro de una industria responsable.

Hace un par de meses conocimos aquí en la AIRD el caso de CAEI, luego el de Bepensa Dominicana, y hoy nos enfocamos en una empresa que vincula industria y agro de un modo fuerte: Philip Morris Dominicana.

Pedro Francisco Bonó, al que algunos consideran el padre de la sociología dominicana, llegó a llamar el tabaco “el padre de la patria” por la cantidad de empleos y de riqueza que generaba entre todas las clases sociales, las repercusiones que en su momento tuvo sobre el incipiente aparato productivo dominicano y la cultura que se desarrolló en torno a este producto.

Hoy, más de dos siglos después, Philip Morris Dominicana nos entusiasma con sus prácticas que buscan hacer del tabaco –junto a otros productos y junto a otras industrias- sino el “padre”, por lo menos un elemento clave del desarrollo agroindustrial dominicano.

Agradecemos a Gabriela Wurcel, vicepresidente de las Américas de Asuntos Corporativos de PMDO, y Liliana Cabeza, Directora General de PMDO, el que hoy podamos encontrarnos para compartir sus experiencias de sostenibilidad.

En AIRD estamos claros  que  los Objetivos de Desarrollo Sostenible, como agenda, que nos presentará hoy Philip Morris Dominicana, agentes de cambio, de soluciones, para una sociedad que, como la dominicana, necesita mantener su esperanza se convierten en agentes  de desarrollo para nuestra sociedad.

Muchas gracias.

Palabras de Campos De Moya, presidente de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), en el lanzamiento del 3er Congreso Industrial

Martes 24 de abril de 2018 a las 11:30 a.m. en el Salón Empresarial

 

Muy buenos días,

Hace seis años, el 18 de abril del 2012, presentamos las conclusiones del Segundo Congreso de la Industria Dominicana: un conjunto de estrategias y acciones que debían impulsar al sector industrial dominicano hacia una mayor competitividad y convertirnos en un pilar fundamental del desarrollo económico y social de la nación. El eslogan entonces fue: Hacia una Nueva Era del Sector Industrial.

En aquella ocasión, como ahora, la industria local y las zonas francas industriales actuamos bajo un mismo enfoque, entendiendo que el país está llamado a formar y fortalecer un único gran sector exportador dominicano. Un sector que actúa bajo la visión de la Estrategia Nacional de Desarrollo que plantea que podemos ser un país próspero, donde se vive con dignidad, seguridad y paz.

Para esto, la industria habría de tornarse en un dinamizador de la economía. Hoy tenemos que decir que hemos avanzado, pero muy poco con relación a las metas trazadas y con relación a lo alcanzado por nuestros competidores. A nivel general hemos alcanzado un 51% de avance. Puede decirse que nos hemos quedado a medio camino.

Es una pena que después de seis años sigamos con los mismos temas y muy pocos se hayan concluido. 

En cuanto a Política Comercial, Exportaciones y Producción Sostenible, sólo avanzamos hasta un 48% en las acciones propuestas, en este renglón contemplamos temas como la posibilidad de un Fondo de Promoción de las Exportaciones, desarrollo de planes de negocios de exportaciones, agilización del Registro Sanitario, involucramiento del Cuerpo Diplomático, entre otros.

En Financiamiento para el Desarrollo alcanzamos un 66%. La razón de este pobre comportamiento es que hemos avanzado en definir nuevos mecanismos, pero falta mucho a su implementación y su efectividad.

Vimos como básico en una política industrial el fomento de encadenamientos productivos entre sectores.  El balance nos permite afirmar que hemos avanzado en un 69%. Las metas anheladas no se lograron cumplir, en muchos casos por las trabas administrativas que impiden un encadenamiento efectivo entre sectores productivos, de hecho, en algunos casos se han incrementado estos obstáculos. La actitud de las empresas de zonas francas y de la industria local de involucrarse es positiva, siendo una muestra los match makings, celebrando cientos de reuniones entre actores.

La política de compras gubernamentales debe variar, como indicamos en el Día de la Industria. Se han hecho esfuerzos para involucrar a las PYMES, pero al parecer para algunas instituciones no se visualizan las compras como parte de un proceso de fortalecimiento de la industria nacional, con una visión integral de lo que es una política industrial.

En cuanto a Infraestructura, alcanzamos un 58% de nivel de avance. Hemos avanzado. Falta concluir la circunvalación de Santo Domingo, reducir peajes para aprovechar estas infraestructuras como elemento de competitividad y, sobre todo, concluir de una vez por todas el Pacto Eléctrico para resolver uno de los mayores escollos arrastrado por año que es el suministro eficiente de energía eléctrica.

Un eje formulado fue el de Fomento del Empleo Formal, en el cual avanzamos en un 50%. Gracias al 2do. Congreso Industrial, el Presidente Medina convocó el Diálogo para la Reforma del Código Laboral, pero este proceso no ha concluido, lo cual permitiría a las empresas la posibilidad de crear más empleos y una menor carga en costos laborales.

Es importante resaltar el apoyo dado por el Gobierno a la formalización de las PYMES.

En Capital Humano, Investigación, Desarrollo e Innovación, mostramos un pobre 31% de avance. Es un área en la que necesitamos, con urgencia, la definición de políticas que permitan impulsar la innovación.

Finalmente, en Apoyo Institucional alcanzamos un avance de 63%. Se aprobó la nueva Ley del MICM, pero siguen persistiendo problemas de duplicidad y solapamiento en instituciones del Estado que sirven de apoyo al sector industrial.

La Mesa Presidencial de Seguimiento a la Política Industrial recibió un empuje inicial significativo, pero a la fecha tiene cuatro años que no se reúne.

Las metas son amplias, pero el avance ha sido insuficiente y se han profundizado temas críticos para el país, tales como un crecimiento pírrico del empleo en el sector industrial, profundización del déficit comercial, insuficiente participación de nuestras exportaciones en las exportaciones mundiales, caída de la participación del sector en el PIB, problemas en el sector eléctrico con un Pacto que no acaba de firmarse y mucho menos de respetar su posible implementación, un Índice Global de Competitividad por debajo de la meta propuesta en la Estrategia Nacional de Desarrollo, entre otros aspectos.

Las exportaciones con respecto al PIB en el período han ido perdiendo participación y hemos quedado lejos del promedio en Latinoamérica.

La falta de implementar a cabalidad las acciones propuestas nos amenaza con hacer tambalear lo poco logrado. Hay que revertir la tendencia, hay que aferrarnos al cambio.

Hoy nos abocamos al proceso del 3er Congreso Industrial, seguros de que están dadas las condiciones para que el sector privado y el sector público, aunando esfuerzos, puedan desarrollar un proceso de discusión y elaboración de propuestas que conduzcan al país hacia una nueva era de industrialización bajo las consignas de “Productividad, Inclusión, Sostenibilidad”.

Esperamos aportar para la definición de políticas de desarrollo productivo que tomen en cuenta que estamos llamados a planificar nuestro desarrollo productivo con inversiones que nos permitan implementar cambios estructurales en nuestra economía. 

Como señalamos al celebrar el Día de la Industria Nacional, la política industrial a la que aspiramos ha de tomar en cuenta que lo que producimos aquí genera empleos aquí, impuestos aquí, mueve la economía, ahorra divisas, haciendo posible que la política comercial conduzca a reducir nuestros tradicionales déficits comerciales. 

Se trata de una política que fomente instrumentos financieros de desarrollo productivo a largo plazo, de apoyo financiero a la tecnología, la innovación, la maquinaria industrial.

Hemos sido exitosos en atraer inversión extranjera –como ya explicamos anteriormente-, pero una política industrial ha de enfocarse en el carácter estratégico de dicha inversión para lo cual es importante adoptar políticas administrativas, fiscales y formativas locales orientadas a que las empresas nacionales puedan suplir eficientemente y con mayores estándares de calidad a las empresas extranjeras. 

Una política industrial en que se tome en cuenta el desarrollo productivo en todas las decisiones del Estado, sobre todo en las compras gubernamentales. 

Estas son algunas de las cosas que discutiremos en este proceso que es el Tercer Congreso Industrial, en el cual ocho instituciones participan de la coordinación: Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), Asociación Dominicana de Zonas Francas (ADOZONA), Ministerio de Industria y Comercio y MIPyMES, Ministerio de la Presidencia, ProIndustria, Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación, CEI-RD y Consejo Nacional de Competitividad. 

Además, contamos con la riqueza de la participación de todas nuestras asociaciones afiliadas, así como de líderes industriales, técnicos, industrias de diversos sectores, en un proceso rico que se extenderá hasta el mes de septiembre y que pondrá en manos de los hacedores de políticas públicas y en manos del sector industrial propuesta que han de llevarnos hacia una nueva era de industrialización bajo el lema de PRODUCTIVIDAD, INCLUSIÓN, SOSTENIBILIDAD.

Muchas gracias.

Palabras de Campos De Moya, presidente de la AIRD durante la firma del Convenio AIRD-BID/ FOMIN

Lunes 9 de abril de 2018, 9:00 AM en el Salón Empresarial

 

(Saludos).

Al pronunciar la Proclama con motivo del Día de la Industria Nacional indiqué que las economías y sociedades exitosas no asumen como pauta principal el adaptarse a los cambios, sino el generarlos. También indiqué que una parte importante de la oportunidad que tenemos por delante la constituye la posibilidad de una nueva era de industrialización que podamos asociar a la transformación tecnológica y productiva, ambientalmente amigable, capaz de generar empleos de calidad y de sostener el crecimiento económico que hemos tenido en los últimos 20 años. La transformación del modelo económico dominicano está llamada a hacer de la industria la punta de lanza de este desarrollo.

Hoy quiero presentar, bajo esa visión que es la visión de los industriales dominicanos, un proyecto que se enfoca en el sector manufactura de plástico y en el sector de la construcción, en los cuales busca implementar una dinámica que los acerque a lo que los expertos han llamado “economía circular”. Se trata del Programa de Innovación y Remanufactura en los sectores del Plástico y la Construcción, con un costo total de US$2.4 millones.

Se han priorizado los sectores de plástico y construcción, debidos al alto impacto que tienen en la economía dominicana, y por existir experiencias en otros países que sirven de base.

Este programa será ejecutado por la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), con el apoyo financiero del Fondo Multilateral de Inversiones (BID-FOMIN) el cual aportará US$1,179,650, mientras que la AIRD y las empresas participantes aportarán US$1,206,850. Es el convenio que firmamos hoy ambas instituciones.

De manera directa el proyecto beneficiará a las pequeñas y medianas empresas del sector plástico y construcción ajustando sus modelos de producción para aprovechar la reutilización de los residuos generados en sus procesos de transformación. En este sentido, estarán involucradas un total de 80 empresas pertenecientes a los subsectores de plásticos flexibles, rígidos y plásticos de construcción; con 20 empresas fabricantes de agregados, terminaciones y acabados, entre otros. Dichas empresas aportarán al menos el 55% del costo de las actividades de las cuales serán beneficiadas.

De manera indirecta se beneficiarían alrededor de 450 empresas quienes utilizarán una plataforma de intercambio de materiales para la adquisición de residuos que se puedan reincorporar en sus procesos de producción. En adición se calcula algunas 10 asociaciones de separadores de residuos quienes podrán vender el material que hayan recolectado en los vertederos. Igualmente se estima que unas 1,700 personas principalmente técnicos y especialistas se beneficiarán de los conocimientos que se generen en el marco del proyecto.

Además, al menos ocho instituciones del sector público y privado aprovecharán la generación de conocimiento, algunas de las cuales podrán mejorar normas y reglamentos en la disposición de residuos, así como llevar a escala los modelos desarrollados. Entre ellas se encuentran el Ministerio de Medio Ambiente, el Consejo Nacional para el Cambio Climático, y la Red Nacional de Apoyo Empresarial a la Protección Ambiental, entre otras.

El objetivo final es profundizar y consolidar cambios en las empresas locales de manera que su modelo productivo sea sostenible y con bajo impacto al medio ambiente.  El objetivo específico de la iniciativa busca reducir y aprovechar al máximo la cantidad de residuos generados por las empresas dominicanas en una lógica de economía circular.

La AIRD trabajará, junto a las empresas, en los procesos de transformación de materias primas del sector manufacturero de plástico y el sector construcción, desarrollando, replicando y escalando soluciones basadas en el rediseño de procesos productivos que permitan la reutilización de desechos que generan.

Se trata de un cambio que fortalece la propuesta de una nueva industrialización. Se trata de establecer principios y metodologías que nos lleven desde una economía lineal a una economía circular, reduciendo el costo de producción, generando un mayor valor agregado y más empleos formales.

Se trata de que las empresas tomen conciencia, disminuyan costos y actúen en consecuencia al darse cuenta de la oportunidad que existe para sus desechos sólidos propios de las etapas de transformación y post-consumo.

El Programa promoverá el establecimiento de una bolsa para intercambio de residuos que puedan ser ofertados como materia prima a otras empresas, para lo cual se analizará el potencial de las cadenas de valor que permita identificar qué empresas pueden aprovechar los residuos generados;

Además, se establecerá un espacio que busque sensibilizar y acelerar el paso a una economía sostenible y eficiente en cuanto al uso de las materias primas en el sector industrial, constituyéndonos así en un centro de innovación que sirva como think-tank y do-tank para la transformación hacia una economía circular.

Se creará una plataforma digital a través de la cual la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), ejecutor del proyecto, actuará como ente conector entre los diferentes actores, genere un espacio que permitan cerrar el ciclo de vida de materiales y/o desechos, y se facilite el intercambio de los residuos producidos entre empresas.

Estamos empujando la innovación. El proyecto es el primero en nuestro país desde una óptica de ecosistema que pone en el centro a las cadenas de valor empresariales. Principios, metodología, tecnología de la información, comercio de residuos y materias primas derivadas, todo un desafío para darnos cuenta de que la industrialización avanza a etapas nuevas y de que las políticas que impulsemos en esa dirección son políticas a favor de la preservación del medio ambiente y del bienestar económico y social, es decir, las políticas de industrialización son políticas a favor del desarrollo sostenible de República Dominicana.

Muchas gracias.

Palabras de Campos De Moya, presidente de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), durante el Desayuno Temático: “Reflexiones sobre la Encuesta Nacional de Actividad Económica: El impacto del sector industrial en la economía”

Jueves 15 de marzo de 2018, 8.00 AM en el Salón Empresarial

Hace un siglo se confiaba en la sabiduría de los capitanes de la industria, en la información contable disponible y en análisis de perspectivas económicas o política, para tomar decisiones en torno a inversiones o políticas públicas a implementar. Estos elementos siguen siendo fundamentales, pero hoy en día también contamos con lo que se ha llamado “inteligencia económica”, en lo que incluyo como insumo clave la información proveniente de fuentes estadísticas que, a la vez, se basan en investigaciones de campo.

La Encuesta Nacional de Actividad Económica (ENAE) es un extraordinario instrumento en esa dirección. Felicitamos a la Oficina Nacional de Estadística (ONE) por su empeño en suministrar información muy importante para la toma de decisiones, tanto pública como privada, y por su empeño también en hacerla accesible a todos, mostrando así una transparencia tan necesaria a la vida política, económica y social de República Dominicana. Gracias, doña Alexandra Izquierdo, por su dedicación a suplirnos información de calidad para nuestras decisiones.

No pretendo exponer o hacer un análisis de la publicación que hoy la ONE pone a nuestra disposición. Sin embargo, es útil recordar, como lo refleja este informe que su directora Alexandra Izquierdo nos va a presentar hoy, la importancia de la industria manufacturera en el desarrollo sostenible de nuestro país, sobre todo en el empleo, las remuneraciones, los ingresos, los gastos, las utilidades, el uso de tecnología, información y comunicaciones, las fuentes de financiamiento y las condiciones del acceso al crédito de las empresas manufactureras. 

Cuando se realiza una radiografía estadística de una actividad se busca mostrar lo saludable o no de esta actividad como, por ejemplo: la manufacturera. El retrato que se esboza en esta publicación es valioso, muy valioso. No es pretensión de la ONE ser exhaustiva en este informe (y no lo puede ser, dado lo complejo de la actividad productiva). 

Sin embargo, toda la data que tenemos hasta ahora nos hace concluir que la industria nacional es uno de los sectores más sanos de la economía y qué riquezas aporta, pues se encadena con todos los demás sectores y permite generar mayor valor agregado, exportaciones y sobre todo ahorro de divisas. Pero la data también nos lleva a reflexionar sobre la conveniencia o no de las políticas públicas e inversiones que estamos llevando a cabo en el país para garantizar un desarrollo sostenible no sólo de la industria sino de toda nuestra nación.

En la AIRD hemos repetido hasta el cansancio que los países que han alcanzado mayores niveles de desarrollo son los que han apostado a su industria nacional, la innovación y las exportaciones. En este año dedicado a las exportaciones esperamos que estos informes nos ayuden a repensar el camino que debemos llevar para revertir la tendencia de la desindustrialización, que sin más y mejores industrias no llegaremos a ser un país exportador. Estamos confiados en que nuestra oradora y panelistas invitados a este desayuno temático nos arrojarán luz en esta importante reflexión.

Muchas gracias.

Palabras de Campos De Moya, presidente de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), durante la presentación del “Perfil Migratorio de la República Dominicana 2017”

 

Edición conjunta del Instituto Nacional de Migración y la Organización Internacional para las Migraciones

Jueves 15 de febrero de 2018, 6.30 PM en el Instituto Nacional de Migración

 

(Saludos).

El Perfil Migratorio de la República Dominicana, informe que hoy nos presenta la Organización Internacional para las Migraciones, organismo de las Naciones Unidas, y el Instituto Nacional de Migración, adscrito al Ministerio de Interior y Policía de República Dominicana constituye un acopio de información y un mapa indicativo de la ruta a seguir en el proceso de hacer de la migración –tanto la emigración de dominicanos al exterior,  la inmigración de extranjeros a suelo nacional y la dinámica migratoria al interior de nuestro territorio- una dinámica que contribuya al bienestar de todos: los que estamos, los que se fueron, los que han llegado. Gracias a estas instituciones por escogernos para presentar esta obra.

También damos las gracias y felicitamos al Dr. Carlos Abaunza, quien coordinó todo el equipo y que contó con el respaldo del equipo de investigación del Observatorio de Migraciones del Caribe (OBMICA), contratado para esta labor.

El crecimiento de la economía dominicana se ha convertido en un imán al generar más empleos, puestos de trabajos. Sin embargo, esta información es necesario relativizarla. En la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) hemos reiterado una y otra vez la baja calidad del empleo generado en la economía dominicana, en gran medida empleos informales y de reducido valor agregado. Más allá de elementos de carácter cultural o de desigualdades regionales, es necesario entender que sí, que somos una economía que crece, dinámica, y a la vez que no, que no generamos suficientes empleos para garantizar a quienes viven en el país una certeza de que aquí podrán ver crecer con dignidad a sus hijos y sus hijas. Es una dinámica compleja, es la dinámica del bienestar relativo, de las expectativas.

Como nos indica el Perfil Migratorio, las conclusiones son alentadoras en cuanto el análisis del comportamiento migratorio de los últimos diez o quince años, nos permite afirmar que hay una nueva visión y conducción o gobernanza como le llama el estudio, sobre el tema, que se sustenta –como nos indica el informe y que aquí presento- en cuatro pilares:

1. Lineamientos de política migratoria hasta el 2030, amparados en la Estrategia Nacional de Desarrollo;

2. Un marco normativo reciente que responde a los cambios en la migración, incluyendo diversos instrumentos normativos como la Ley sobre Tráfico Ilícito de Migrantes y Trata de Personas en 2003; la Ley General de Migración en 2004, la Ley 169- 14 que establece un régimen especial para personas nacidas en República Dominicana inscritas irregularmente y sobre naturalización, el Decreto 327-13 del Plan Nacional de Regularización de Extranjeros, la Resolución 377-02 del Consejo Nacional de Seguridad Social y el Decreto 96-16 para la inclusión de trabajadores extranjeros y beneficiados del Plan de Regularización, en el Sistema Dominicano de Seguridad Social.

3. Una nueva institucionalidad pública, que incluye instituciones como el Instituto Nacional de Migración; el Instituto de Dominicanos y Dominicanas en el Exterior, INDEX; la Procuraduría Especializada contra el Tráfico Ilícito de Migrantes y la Trata de Personas, entre otras.

4. Finalmente, Lo que el informe llama una nueva gobernanza, que consiste en la aplicación de las leyes y normas, logrando resultados que considera “sin precedentes”, entre los que enumera la regularización migratoria de 250 mil personas como parte del Plan de Regulación; la incorporación del debido proceso en el control migratorio, inclusión de trabajadores y familiares al sistema de salud y pensión; mayor información sobre migrantes a partir de diversos estudios.

Esos pilares constituyen una respuesta a los cambios que ha dado la migración reciente en la República Dominicana, la cual es muy diferente a la del Siglo XX. El Perfil Migratorio caracteriza la migración que hoy vivimos, a casi dos décadas del presente siglo. Algunas características que considero importante destacar:

  • Una inmigración que se ha tornado urbana.
  • Incremento de la movilidad de corta estadía, superando los seis millones de personas anualmente;
  • Un crecimiento extraordinario de la inmigración venezolana, pues mientras hasta el 2015 significaban unos 50,000 por año, al 2016 alcanzaron la cifra de 165 mil, aunque –según el informe- más del 90% retornó antes de los 30 días;
  • La proporción entre emigración e inmigración ya es de 3 dominicanos en el exterior por cada inmigrante en la República Dominicana.
  • Un dato importante desde el punto de vista económico: la dinámica de las remesas permite concluir que los ingresos de la diáspora dominicana están por encima de los 40 mil millones de dólares al año y su capacidad de ahorro sobrepasa los 3 mil millones de dólares por año. Los estudios indican que cerca de 1.7 millones de hogares dominicanos reciben remesas mensualmente (más de la mitad de los hogares).

Sin embargo, toda esta caracterización con balance positivo, pese a lo complejo del tema, se encuentra con retos que el Perfil Migratorio esboza y que se centran en la sostenibilidad de los resultados, en la profundización de los mismos, en la ampliación de los instrumentos legales. Es decir, retos propios de la dinámica migratoria en sí, de la coordinación interinstitucional, del entramado político nacional e internacional que en ocasiones dificulta avanzar.

Este importante trabajo es una extensa obra de más de 380 páginas. El cúmulo de información es enorme. Los aspectos abordados muy diversos. Las fuentes consultadas, muy variadas. Los estudiosos tienen en el material un suministro de datos, de planteamientos, que permitirán profundizar. Los hacedores de políticas públicas pueden encontrar en el Perfil Migratorio de la República Dominicana las informaciones suficientes para sus formulaciones, pero también para rectificar, corregir, avanzar. Los empresarios podemos comprender más y mejor las implicaciones de las migraciones –tanto las emigraciones como las inmigraciones- para el desarrollo económico y productivo, los aportes económicos de los flujos migratorios, los retos sociales.

Incluso desde el punto de vista de la evolución cultural tenemos en el Perfil “telas por donde cortar”, al presentar las tendencias históricas, el stock de emigrantes y los principales lugares hacia los cuales se dirigen, así como el stock de inmigrantes y los principales países de origen, llevando y trayendo usos, costumbres y también aportes en términos de conocimientos. La emigración, la inmigración, la migración interna, son retratadas con un detalle que nadie debe perderse.

Junto a esos retos hay otros retos para el sector empresarial muy importantes. La investigación dedica una sección a las repercusiones de la migración y aborda aspectos como migración y desarrollo económico, incluyendo estructuras productivas, remesas; migración y mercado laboral; migración y salud; migración, medio ambiente y cambio climático.

Creemos que es este un muy importante esfuerzo. Se trata de implicaciones que esta dinámica del Siglo XXI, tan bien descripta en el Perfil Migratorio, tiene en estos temas y en otros cuyo tratamiento o no es tocado o deberá ser profundizado como son la educación, la seguridad, el desarrollo comunitario, la gobernabilidad política, entre otros.

No somos expertos en el tema migratorio y sus implicaciones. Queremos, sin embargo, externar algunas preocupaciones. El informe señala que la población inmigrante contribuye positivamente al bono demográfico y afirma que especialmente la de nacionalidad haitiana, ya que la mayor parte se concentra en los grupos en edad de trabajar y contribuye a aumentar el volumen de fuerza laboral en el país. Esta perspectiva obvia la calidad de dicha fuerza laboral, así como también obvia las tasas de desempleo existentes en el país y el crecimiento del empleo informal, lo cual contribuye a ser una carga para el Estado y una limitación para la inversión social –a la vez que urge la misma por el incremento poblacional y las condiciones socio económicas de muchas comunidades-. No se trata solo de si somos más o somos menos, se trata de si la dinámica demográfica que implica la inmigración contribuye a un desarrollo económico de calidad y a cuál costo.

Claro que hay heterogeneidad en este aspecto. Por ejemplo, como bien lo señala el estudio, el sector servicio podría estarse beneficiando de una migración de mayor calificación procedente de Puerto Rico –por razones económicas- y de Venezuela  -por razones políticas-, así como un segmento muy reducido de la inmigración haitiana. El tema, por lo tanto, es complejo. Los datos aportados ayudan, pero se requieren nuevos análisis y definiciones que van más allá de la migración como tal y que toca el elemento de las políticas productivas predominantes.

Lo mismo pasa con temas como la seguridad social. En otros países ha colapsado por causas diversas, la sostenibilidad del modelo tiene que valorar el peso de variables como la migración e incluso como el envejecimiento poblacional.

También es una preocupación nuestra que los logros señalados puedan detenerse por dinámicas políticas internas. En ese sentido, queremos manifestar al Gobierno nuestro respaldo y, a la vez, nuestra solicitud de que no detenga la profundización de dichos logros, respetando la migración legal, reivindicando con fuerza el derecho que nos compete como Estado a trazar nuestras propias políticas migratorias e implementarlas, fomentando los derechos legítimos de los migrantes.

Indudablemente el Perfil Migratorio reconoce el papel de la migración en el desarrollo de la nación (tanto de la emigración -dominicanos-, como de la inmigración -múltiples-) y lo complejo del tema. Un autor dijo alguna vez que “el mundo es una aldea”, y eso se ha hecho realidad no sólo por el desarrollo vertiginoso de la tecnología, sino por la capacidad de las poblaciones humanas de movilizarse. Si el mundo es una aldea, República Dominicana es un pequeño rincón, hagamos posible que ese pequeño rincón sea habitable tanto para los que estamos, como para los que tienen que partir, y para aquellos que consideran que pueden ser parte nuestra.

 

Muchas gracias.

 

Palabras de Campos De Moya, presidente de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), durante el desayuno temático “Acciones industriales que transforman: Caso Sistema Coca Cola”

Jueves 01 de febrero de 2018, 8.00 AM en el Salón Empresarial

(Saludos)

 

El compromiso de una empresa con la sostenibilidad no es prioritariamente un objetivo de rentabilidad, sino de responsabilidad con la sociedad en la que se encuentran insertas sus actividades productivas y al interior de las empresas mismas.

Esto incluye acciones hacia dentro –hacia sus colaboradores, su capital humano- y hacia fuera de las empresas. El cumplimiento, por ejemplo, de los mejores estándares en toda la cadena de suministro, es compromiso de Coca-Cola y es responsabilidad ante la sociedad.

Agradecemos a Vielka Guzmán, quien es Gerente Senior de Asuntos Públicos y Comunicaciones del Caribe de Coca Cola, y a Juan Amell, director de Asuntos Públicos Corporativos de Bepensa Dominicana. Su exposición nos ayudará a entender claves de su éxito en operar sosteniblemente en el país.

En la exposición que nos harán veo con claridad tres claves de sostenibilidad del desarrollo industrial dominicano.

La primera clave tiene que ver con la posibilidad de que una marca internacional, como es la Coca-Cola, pueda insertarse exitosamente en el mercado local y hasta expandirse, al hacer alianza con BEPENSA, la embotelladora local. Conocimiento, fórmulas, secretos son aportados por la empresa multinacional, mientras que la empresa local coloca diversos productos para consumo y disfrute de los dominicanos.

La segunda clave tiene que ver con la relación de Coca-Cola y BEPENSA con nuestra sociedad. Dos ejemplos valen ser destacados y serán expuestos en detalle por nuestros conferencistas. El primer ejemplo es relativo a un criterio asumido por Coca-Cola: agua neutral, que es el hecho de que la compañía se compromete con retornar a la naturaleza tanta agua como consume –pero ojo: agua de calidad, agua natural-. BEPENSA-Coca-Cola lograron esta meta en el 2016, cuatro años antes de lo que habían programado y fue un instrumento básico el Fondo del Agua.

Un segundo ejemplo de esta clave de relación con nuestra sociedad es el relativo a la meta de reciclaje. Una de las grandes preocupaciones ambientales modernas. Coca-Cola se ha comprometido que al 2030 generará CERO RESIDUOS. Ya nos explicarán sus estrategias y de seguro que cuentan con cada uno de nosotros para hacerlo posible.

La tercera clave es que la sostenibilidad tiene un nombre: equilibrio hacia dentro. En ese sentido, el compromiso de BEPENSA para asumir la NORDOM 775, la cual contó también con el apoyo de la AIRD y que constituye un Sistema de Gestión para la Igualdad de Género al interior de las empresas.

Para concluir, permítanme indicar la importancia de estos espacios que hemos llamado Desayunos Temáticos. Nos facilitan conocer y compartir experiencias. Son un extraordinario espacio para ofrecer lo que nuestras empresas hacen en términos de sostenibilidad. Les invito a ser partícipes de esta forma de recibir lecciones importantes de muy importantes industrias dominicanas.

La AIRD los estará convocando bajo diversos enfoques y contribuciones de las industrias dominicanas, porque la industria dominicana trabaja, y trabaja duro, y trabaja sosteniblemente.

Muchas gracias.