Palabras Ligia Bonetti durante acto de entrega Indicación Geográfica del Cacao Dominicano


Para la Asociación de Industrias de la República Dominicana es motivo de orgullo ser parte de este proceso de construcción de un sello de Indicación Geográfica para el cacao dominicano, que abre nuevas posibilidades tanto al agro como a la industria nacional.

Las indicaciones geográficas identifican un producto como originario de un territorio determinado, cuando la calidad, la reputación u otras características apreciadas se pueden atribuir a su origen geográfico.

Las indicaciones geográficas son, además, derechos de propiedad intelectual que permiten la protección de nombres de productos considerados únicos por su procedencia territorial, así como a un procedimiento de elaboración tradicional concretamente establecido.

La IG como herramienta comercial

Esta indicación geográfica está llamada a jugar un papel importante en el desarrollo sostenible y a contribuir a dinamizar económica, social y culturalmente el cultivo del cacao en República Dominicana, beneficiando a más de 30,000 productores rurales, con un importante valor agregado a su producción.

Crea nuevas y mejores posibilidades para el cacao dominicano en los mercados internacionales, pero también abre puertas para que desde la industria local podamos colocar productos semielaborados y terminados con un valor agregado importante, con un “hecho en RD” que ha de llenarnos de orgullo, satisfacción y una mayor rentabilidad.

Es, por lo tanto, una herramienta comercial que nos permitirá –sea como producto primario o producto industrial- incrementar el valor de nuestras exportaciones al facilitar el diferenciarnos e identificarnos claramente en el conjunto de ofertas que existen en los mercados internacionales.

Estimados

Los consumidores eligen constantemente. Somos, como consumidores, especialmente sensibles a características de productos que compramos en el campo agroalimentario, por lo cual la existencia de una marca de calidad, como lo es este sello de Indicación Geográfica, favorece las relaciones productor-consumidor y por tanto, las ventas.

Al ser un “puente” entre los productores y los consumidores, la Indicación Geográfica contribuye a establecer relaciones más duraderas, a fidelizar mercados, a expandirse hacia nuevos nichos… Por lo tanto, la IG es, para los consumidores, un “garante” de la calidad que esperan. En ese sentido, debemos estar alertas para no defraudarlos jamás. Se trata, en una palabra, de un elemento clave en la reputación del cacao dominicano y esa reputación ha de mantenerse.

En cualquier estrategia comercial la diferenciación es un valor clave, papel que juegan muy bien las Indicaciones Geográficas bien promovidas y mantenidas. Otras ventajas son: la protección contra imitaciones, fraudes y otros usos indebidos, la confianza en el producto, la seguridad.

Es, además, una propiedad colectiva de todos los productores en tanto cumplan con las especificaciones requeridas.

Una relación de largo plazo

El hecho de que destaque ventajas de la Indicación Geográfica no ha de llevarnos a pensar que se trata de algo mágico, sino que se requiere trabajo, esfuerzo mancomunado de productores y del Gobierno y de instancias como el Clúster Dominicano del Cacao, la Comisión Nacional del Cacao que es la instancia reguladora de esta Indicación Geográfica, el Departamento de Cacao del Ministerio de Agricultura que ha de velar por fomentar la asistencia técnica que permita al cacao conservar y fortalecer las características que lo definen…

En fin, no se trata de un acto que ha de calar en los consumidores como por generación espontánea, sino que se nos ha dado una herramienta, pero ahora es que hay que trabajar duro para que tenga valor internacional, aprovechando el espacio que ya hemos ganado.

Es un reto para el sector y para el gobierno dominicano el ejercer una protección efectiva de esta indicación geográfica, apoyando su desarrollo, reforzando los beneficios de esta certificación, difundiéndola con orgullo como  la mejor del mundo… Deberá reforzarse la asistencia técnica, pues no basta que el cacao provenga de Sánchez, Monte Plata, Hato Mayor, San Francisco de Macorís u otra demarcación, sino que deberá reunir las características que definen esta Indicación Geográfica.

Se requiere reforzar la asistencia técnica y el Clúster Dominicano del Cacao está empeñado en poner su granito de arena en esa dirección.

 

Es decir, que el nexo entre agricultura e industria también se ve fortalecido, así como el nexo entre industria y desarrollo rural dominicano, pero es una alianza de largo plazo y ese es nuestro compromiso. El cacao dominicano, como su industrias, son únicos en el mundo.

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